martes, 23 de abril de 2013

El portal




 El marido de Teresa la manda a arreglar la mochila del inodoro. Hace días que la cisterna pierde agua y él no la va a arreglar porque considera que Teresa es la que debe hacerlo. La discusión toma vuelo y él se levanta con una mano en alto:
-¡Callate y arreglá de una vez esa cisterna!

Ella, que en cierta forma le tiene miedo, se va refunfuñando por lo bajo.
“¿Que piensa que soy, su mucama? Engreído, ¡como si no supiera porqué terminamos en este agujero de porquería! Esa loca con la que andás ¡nos dejo varados en esta pocilga! Bastardo, te pensás que no se nada… ¡Si! ¡Lo sé todo!" Teresa llora.
"¿Pero esto no lo podías hacer vos? A ver, esta tapa esta pesada, bueno ya salió ¿Qué es lo que pierde? Maldición…me estoy mojando… ¡Pero si es una pavada! ¡Ni que necesitara un especialista! ¿Que es eso?”

Teresa asoma su cabeza y llega al fondo de la cisterna. Hace un esfuerzo y logra entrar. Se hace más chiquita y se acomoda mejor. “¡Hay luz!” Estira la mano para alcanzarla. “¡Música! Que melodía tan bella…que es este lugar? ¿Acaso eso es…una puerta?” Alguien del otro lado le tiende una mano y logra traspasar el portal. “¿Ustedes realmente quieren que me quede acá? No sé… ¡aunque me siento tan bien! ¡Que lugar maravilloso, cálido! Ustedes me tratan tan bien…no como ese marido de porquería…. ¿Que no me preocupe por nada? Bueno, entonces me quedo.”

El marido de Teresa entra al baño y la ve allí, con la cabeza dentro del agua de la mochila del inodoro, sin respirar…cierra la puerta y sin siquiera derramar una lágrima, se va.






Autor: Miscelaneas de la oscuridad

Silenciosa e inmaterial.

Dicen que el asesino siempre vuelve a la escena del crimen. ¿Será verdad?, me pregunto. ¿Será posible que esté aquí mismo, jun...