El
marido de Teresa la manda a arreglar la mochila del inodoro. Hace días que la cisterna pierde agua y él no la va a arreglar porque considera que Teresa es la que debe hacerlo. La discusión toma vuelo y él se levanta con una mano en alto:
-¡Callate
y arreglá de una vez esa cisterna!
Ella, que en cierta forma le tiene miedo, se va
refunfuñando por lo bajo.
“¿Que piensa que soy, su mucama? Engreído, ¡como
si no supiera porqué terminamos en este agujero de porquería! Esa loca con la que andás ¡nos
dejo varados en esta pocilga! Bastardo, te pensás que no se nada… ¡Si! ¡Lo sé
todo!" Teresa llora.
"¿Pero esto no lo podías hacer vos? A ver, esta tapa esta pesada, bueno ya
salió ¿Qué es lo que pierde? Maldición…me estoy mojando… ¡Pero si es una
pavada! ¡Ni que necesitara un especialista! ¿Que es eso?”
Teresa
asoma su cabeza y llega al fondo de la cisterna. Hace un esfuerzo y logra
entrar. Se hace más chiquita y se acomoda mejor. “¡Hay luz!” Estira la mano
para alcanzarla. “¡Música! Que melodía tan bella…que es este lugar? ¿Acaso eso es…una puerta?” Alguien del otro lado le tiende una mano y logra traspasar el portal. “¿Ustedes realmente
quieren que me quede acá? No sé… ¡aunque me siento tan bien! ¡Que lugar
maravilloso, cálido! Ustedes me tratan tan bien…no como ese marido de
porquería…. ¿Que no me preocupe por nada? Bueno, entonces me quedo.”
El
marido de Teresa entra al baño y la ve allí, con la cabeza dentro del agua de
la mochila del inodoro, sin respirar…cierra la puerta y sin siquiera derramar una lágrima, se va.
Autor: Miscelaneas de la oscuridad
Es lo primero que leo tuyo y me conmueve, suerte que es una fantasía, todavía te considero mi niñita y no entiendo eso de maridos desamorados y violentos hacia lo más preciado que tiene en el hogar que es su amada.
ResponderBorrarte amo hija