domingo, 8 de abril de 2018

Ave Fénix








¡Contestá! ¿Por qué no contesta? Seguro que está con ella, en la cama. Los imagino desnudos, acariciándose y todo eso. Ella debe tener una piel perfecta. No como yo que tengo tantas cicatrices. No llores como una pelotuda. ¡Malditos los dos! Seguro que se están riendo de mí, como siempre. ¡No contesta, carajo! Dios. Tranquilizate, Ana. Vos podés con esto. Practicaste toda la semana y hoy es el gran día. ¿Pero qué le digo si atiende? Qué estupidez. Sé perfectamente qué decir, memoricé mi discurso miles de veces. “Hola. ¿Te acordás de mí? Soy…” No, eso no sirve. Seguro que ni se acuerda de mí. Ahora debe ser un importante ejecutivo y estará lleno de plata. “Hola Roberto. Soy Analía. Ana. ¿Te acordás?” No sirve, es lo mismo. Sigo siendo la misma idiota exasperante. No valgo nada. Ni siquiera un recuerdo. Que tonta soy. Ya basta, Anita. Recordá lo que el medico dijo “Tenés que quererte más Ana”. Tiene razón. Primero estoy yo, luego el resto de la humanidad. Como si fuera tan sencillo. Soy el ave fénix que resurgió de sus cenizas y él lo tiene que saber. Tiene que escarmentar. “Roberto soy Ana. Tu ex. No podes decir que no me recordás. No después del infierno que pase por tu culpa. Miles de noches en recuperación. Dolor, drogas y más dolor.” Creo que eso no sirve. No es momento de echarle en cara lo que sufrí. Más adelante cuando todo esté en marcha, sí. O quizás nunca me atreva. Al fin y al cabo la que cruzó sin mirar fui yo. Si pero... siempre hay un pero. “Hola Roberto soy Ana, tu Ana. La que tuvo ese accidente horrible luego de verte con otra. Si, estabas con otra. Yo los vi desde la vereda de enfrente. No discutas, estabas con ella y punto.” Eso está mejor. Lo recuerdo como si fuera hoy. Estaban en un bar y él tomó su mano y sonrió. Jamás lo había visto así de feliz. ¿Cómo pude ser tan estúpida y no haber visto lo que pasaba frente a mis ojos? El amor es ciego. Si, y muy tonto. El amor es lo peor que pudo pasarle a los seres humanos. Es una mentira continua, una desgracia cotidiana. Un anhelo en vano, en pos de ¿qué? Mejor lo llamo en otro momento. Mejor. La vida no va a cambiar por esperar, Anita. Es cierto, todo será igual si eso es lo que querés. ¿Es lo que quiero? Que todo sea igual… Mi vida empeoró tanto al esperar, al tratar de entender de qué se trataba lo que mis ojos veían. Fui tan idiota que tuve que cruzar esa calle para corroborar que lo que veía no era lo equivocado. No quería confundirme. ¡Ilusa! Y ese camión se apareció de la nada.

435…5567 llama. Pero no atiende nadie. Maldita sea. Entonces ¿qué me queda? Aguantarme esto, arruinarme otra vez. No. No lo voy a dejar así. Ya sé que pasaron quince años. ¡Quince! ¿Y cuantas cirugías para quedar más o menos bien? Se terminó, desde ahora en… “Hola"... Por Dios, contestó ella. ¡Sigue con ella!  No desesperes Anita, tragá saliva y contesta. Dale ¡contestá!
Hola, si…con Roberto, por favor
¿Quién le habla?
Anita…Analía
Analía ¿la que era novia de Roberto?
Así que se acuerda de todo. Vas a sufrir mocosa de porquería.
Si, la misma. Quiero hablar con él.
Pero…¿Cómo estás? Pensé que…
Que había muerto ¿no? Sí, todos pensaron eso. Pero no. Acá estoy. ¿Puedo hablar con Roberto por favor?
Pasó tanto tiempo…
Necesito que me comuniques con él
Lo siento mucho, no puedo
No me vengas con esa estupidez. Por favor, decile que no se esconda de mí…por lo menos que dé la cara…me lo debe
Él falleció ¿sabés?

Hay un silencio penetrante en la conversación. No entiendo. ¿Cómo que murió? De vergüenza habrá sido. Estúpido ¿cómo se va a morir? ¿Y ahora qué hago con todo lo que tengo para decirle? Con esta bronca, con ese tiempo perdido... ¡mierda!
¿Se murió? ¿Cómo? ¿Cuándo fue eso?
Luego de tu accidente…yo estaba con él en el bar. Disculpame, no me presenté. Soy su hermana, Eli. Esa día le estaba contando de mi embarazo. Él estaba tan feliz. Iba a presentarnos. A vos y a mí y luego fue lo del accidente. Se quitó la vida al creerte fallecida…fue muy triste... para mí, para toda la familia.

Quince años sufriendo por algo que…Ni lo cuestiones Anita. Tu rostro desfigurado tiene que significar algo. Cortá. Ella miente. Te está mintiendo. Lo hace para cubrirse  para que no hables con él. Cortá. Si, mejor corto. Pero voy a necesitar un cuchillo de plata para cortar con todo de una buena vez y ya no volver a resucitar. Nunca más.  

Autora: Soledad Fernández - Todos los derechos reservados 2018